viernes, 12 de agosto de 2011

ángel de la libertad


Puedo ver la libertad de tu cuerpo
que no necesita de sus alas.
Te veo, a lo lejos,
aletear como si fuera la última vez
que pudieras hacerlo.
Y el miedo corrompe en mi alma.
Y el silencio se hace parte de mí.
Te veo, no como siempre te había visto,
sino fuera de mí.
Desde el cielo puedo ver cómo tus plumas caen,
puedo ver la intensidad de tu vuelo desmedido,
de las ganas de ser libre, por fin.
Las plumas rozan mi cara,
suavizando de una extraña forma mi piel.
Hoy, al ver el cielo entendí
que un ángel golpeó mis puertas,
y no estaban cerradas.

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